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Misterios del Rosario Dolorosos.isterios Dolorosos.

 

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página1.- Primer Misterio. La Oración en el Huerto.

TEXTO BÍBLICO

La Oración en el Huerto     "En seguida Jesús salió y fue como de costumbre al monte de los Olivos, seguido de sus discípulos. Cuando llegaron, les dijo: "Orad, para no caer en la tentación". Después se alejó de ellos, más o menos a la distancia de un tiro de piedra, y puesto de rodillas oraba: "Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz. Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya". Entonces se le apareció un ángel del cielo que lo reconfortaba. En medio de la angustia, él oraba más intensamente, y su sudor eran como gotas de sangre que le corrían hasta el suelo. Después de orar se levantó, fue hacia donde estaban sus discípulos y los encontró adormecidos por la tristeza. Jesús les dijo: "¿Por qué estáis durmiendo? Levantaos y orad para no caer en la tentación".( Lc. 22, 39-46)

MEDITACIÓN

     Tu Hijo, María, está en una angustia terrible, y tú no estás junto a Él. Y, sin embargo, como todas las madres, adivinas su dolor: Desde lejos, rezas con Él y también aceptas la inmensa prueba que te une a tu Hijo. Jesús no es el único en sufrir esta agonía. ¡Hay en el mundo tanto dolor, tanta tristeza, tantas injusticias! Procuremos dar un poco de nuestro tiempo y de nuestros bienes a fin de sostener, consolar y dar ánimos a nuestros hermanos que sufren.

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página2.- Segundo Misterio. La Sentencia.

 

TEXTO BÍBLICO

La Sentencia    "En cada Fiesta, Pilatos ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo. Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición. La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado. Pilatos les dijo: "¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los Judíos?". El sabia, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia. Pero los sumo sacerdotes incitaban a la multitud a pedir la libertad de Barrabás. Pilatos continuó diciendo: "¿Qué debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los Judíos?". Ellos gritaron de nuevo: "¡Crucifícalo!". Pilatos les dijo: "¿Qué mal ha hecho?". Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: "¡Crucifícalo!". Pilatos, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado". (Mc. 15, 6-15)

MEDITACIÓN

     Durante todo el proceso, sin duda, María, estarías, como todos sus amigos, en medio de la multitud congregada en la plaza. Sentirías muy cercana esa otra injusticia con la que te rodeaban las maledicencias cuando dijiste sí a Dios y concebiste a tu Hijo. En tu dolor, rezabas al Dios de la Justicia y de la Misericordia, por tu Hijo, y por todos los hombres. Estamos inmersos en un mundo injusto donde decir la verdad y comprometerse en una actitud solidaria con los demás te puede costar muy caro, como a Jesús. Ser hoy en día cristiano significa una decidida apuesta por la gran verdad de Dios: el Amor, el mayor testimonio de esa Justicia, por la que murió Jesús.

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página3.- Tercer Misterio. La Coronación de Espinas.

 

TEXTO BÍBLICO

La Coronación de Espinas     "Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia. Lo vistieron con un manto púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron. Y comenzaron a saludarlo: "¡Salud, rey de los Judíos!". Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje. Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para sacrificarlo". Mc. 15, 16-20

MEDITACIÓN

     A veces la devoción nos hace coronarte con ricos metales, pero en aquel día sentiste como tuyas las dolorosas espinas de esa corona de dolor que los hombres colocamos a tu Hijo y viviste con Él la vergüenza de su cuerpo desnudo y salvajemente torturado. Cuando leemos el Evangelio de la Pasión, no podemos menos de sentir vergüenza al ver a los hombres tratar así a Cristo. Pero Jesús no es el único en padecer este martirio. A diario, en los medios de comunicación, quizá muy cerca de donde vivimos, existen víctimas de la violencia física o sicológica...Luchemos contra el odio, la tortura, la guerra, la violencia y recemos por las víctimas y sus verdugos.

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Ir al inicio de esta página4.- Cuarto Misterio. El Camino de la Cruz.

 

TEXTO BÍBLICO

El Camino de la Cruz     "Cuando lo llevaban, detuvieron a un tal Simón de Cirene, que volvía del campo, y lo cargaron con la cruz, para que la llevara detrás de Jesús. Lo seguían muchos del pueblo y un buen numero de mujeres, que se golpeaban el pecho y se lamentaban por él. Pero Jesús, volviéndose hacia ellas, les dijo: "¡Hijas de Jerusalén!, no lloren por mí; lloren más bien por ustedes y por sus hijos. Porque se acerca el tiempo que se dirá: ¡Felices las estériles, felices los senos que no concibieron y los pechos que no amamantaron! Entonces se dirá a la montañas: ¡Caigan sobre nosotros!, y a los cerros: ¡Sepúltennos! Porque si así tratan a la leña verde, ¿qué será de la leña seca?". Con él llevaban también a dos malhechores, para ser ejecutados. Cuando llegaron al lugar llamado "del Cráneo", lo crucificaron junto con los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda".(Lc. 23, 26-33)

MEDITACIÓN

     Él se encontró ya contigo en el Camino de la Cruz, María, con tu mirada, con esas palabras, pocas, pero con las que siempre le animabas desde niño. Sabes que su sacrificio será redentor para todos los hombres, incluso para los que ahora le insultan a su paso. ¿Quién de nosotros no ha tenido alguna vez alguna frustración, quién no ha sentido una pena profunda en su corazón? Pequeñas o grandes, las pruebas resultan siempre pesadas de llevar, como la Cruz del Señor. Procuremos, sin embargo, ocuparnos sobre todos de las de los otros, nuestros hermanos, de sus cruces, como el Cireneo. Así estaremos muy cerca de Cristo, que llevó su cruz para salvarnos.

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Ir al inicio de esta página5.- Quinto Misterio. La Crucifixión.

 

TEXTO BÍBLICO

La Crucifixión.     "Junto a la Cruz de Jesús, estaba su madre, con su hermana María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: "Mujer, aquí tienes a tu hijo." Luego dijo al discípulo: "Aquí tienes a tu madre". Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa. Después, sabiendo que ya toda estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: "Tengo sed". Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: "Todo se ha cumplido". E inclinando la cabeza entregó su espíritu".( Jn. 19, 25-30)

MEDITACIÓN

     Muy cerca de la Cruz, tú, María te mantienes en pie. Por la fuerza de tu fe profunda, de ese tu amor que se une de una manera muy especial al del sacrificio de tu Hijo, el Redentor. Él te confía a Juan, su amigo. Pero tú te conviertes también en su Madre y en la de todos nosotros. Jesús nos ha salvado por su Pasión y su Muerte. Es la victoria del amor sobre el mal y el pecado. La sangre de Cristo derramada sobre la cruz, se convierte para nosotros en fuente de amor y libertad, siempre presente en cada eucaristía. Por ello, Jesús nos invita a ser muy fieles a ella.

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página6.- Sexto Misterio. La Piedad.

 

La Piedad."Stabat Mater Dolorosa, iuxta crucem lacrimosa"

     Aunque los Evangelios no describen el momento, la tradición cristiana nos ha transmitido el intenso momento en que María abraza el cuerpo muerto de su Hijo, tras ser desclavado de Jesús. El Vía Crucis nos lo propone para su meditación.

MEDITACIÓN

     No hay dolor comparable, María, a tu dolor. Pero en tus lágrimas no sólo hay tristeza, sino también emoción y esperanza, porque una Madre lo espera todo de su Hijo y aquellas Palabras de Vida que tanto animaban a los hombres y a tu corazón, sabes que no pueden acabar en la muerte. En el sacrificio de Jesús hay, sobre todo, un Amor absoluto, incondicional, generoso. Es la prueba más grande de que Dios quiere y espera de los hombres siempre lo mejor. Al igual que Jesús, sabemos por la fe que quien da su vida por Amor no morirá para siempre.

 

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque