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Mis Hermandades


Hermandad de Ntro. Padre Jesús Despojado.umilde y Fervorosa Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, María Santísima de los Dolores y Misericordia, Mayor Dolor de Nuestra Señora, San Juan Evangelista y San Bartolomé Apóstol.

SEDE CANÓNICA: CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DEL MAYOR DOLOR.

1.- Historia.

2.- Patrimonio.

3.- Estampas Históricas.

4.- Galería de Fotos.

El Rosario en Sevilla

 

Ir al inicio de esta página1.- Historia

  • Preámbulo.

A la hora de afrontar la historia de una Hermandad, hay que tener presente no solamente los hechos que acontecieron a lo largo de sus años de vida, sino sobre todo las circunstancias en que se produjeron y muy especialmente las personas, cofrades, que los protagonizaron. Hay que buscar una real comprensión de lo que es una cofradía de penitencia que parte de las propias convicciones de sus hermanos, sus ideas e inquietudes, el entorno vital en que estas se hacen patentes....

En el caso de esta Hermandad, confluyen varios factores que condicionan una comprensión adecuada de su historia: las graves dificultades del entorno vital en la época de su fundación y las singulares características de los fundadores, el protagonismo esencial de las personalidades en la conformación de la hermandad en su fundación y reorganización y la progresiva apertura de la hermandad al mundo cofrade y a la ciudad con la llegada a su actual sede canónica.

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  • Ir al inicio de esta páginaLos orígenes y Fundación de la Hermandad.

Aunque existió una iniciativa de varios cofrades en el seno de una hermandad de Gloria, la de la Santa Cruz y Nuestra Señora del Rosario, de la Resolana (hoy fusionada con la cofradía penitencial del Cristo de las Aguas) en el año 1927, lo cierto es que no cabe referirse documentalmente a la fundación de esta Hermandad hasta diez años después y en un marco y circunstancias totalmente distintos. Puede apuntarse como hipótesis que el proyecto de creación de una hermandad con el misterio del Expolio existiese en los denominados círculos "capillitas" de la ciudad, pues en estos años surgen numerosas iniciativas de fundación o reorganización de antiguas cofradías: La Bofetada, Estudiantes, Candelaria, San Esteban.... No obstante aquella iniciativa de la Resolana no se pudo concretar, al no ser aprobadas las Reglas que presentaron ante la Autoridad Eclesiástica en el mes de abril con el título de Nuestro Padre Jesús de la Humildad en el momento de ser despojado de sus vestiduras para ser crucificado y Nuestra Señora del Amparo, aduciendo la advocación de la Virgen, más propia de una hermandad de Gloria que de una cofradía de nazarenos. Uno de los promotores era el presbítero Francisco Terrones, que en 1935 pasa a ser coadjutor de San Marcos.

En la raíz de la fundación de la Hermandad hay una iniciativa personal de devoción y las inquietudes juveniles de emulación cofrade que existía entre los jóvenes de la feligresía. Se veneraba en la parroquia de San Marcos una imagen de Nuestra Señora de los Dolores, antigua y de valor artístico, muy venerada por los feligreses y que fue destruida en el incendio del templo en julio de 1936. En torno a ella, se reunía un grupo de jóvenes devotos con el apoyo del citado Francisco Terrones, que trataban de organizar una cofradía en torno al Misterio del Despojo de las Vestiduras de Cristo, existiendo también en la parroquia una imagen del Señor, de pie, con los brazos extendidos y mirada hacia el cielo (igualmente destruida). Estos jóvenes eran aunados por José Laborde González, oficial del ejército que concibió la iniciativa de revitalizar el culto a aquella advocación con la construcción de una nueva imagen, costeada por suscripción popular, que encargó a un joven artista, vecino de la collación, Antonio Perea Sánchez, que fue bendecida el 12 de diciembre de este mismo año en la capilla de los Siervos de María, que iba a constituirse en la sede canónica de la corporación.. Desde ese momento se consolida el proyecto de Hermandad, que antes ya se constata de manera informal, con la citada imagen, a la que se organiza un solemne Besamanos el año siguiente y un Triduo. La imagen de Cristo se encargará posteriormente.

La iniciativa adquiere notable resonancia en la feligresía y se procede a convocar una reunión general donde se nombra una Junta Organizadora presidida por José Laborde Foyo, padre del fundador, desempeñando su hijo las funciones de Mayordomo. Es el 3 de abril de 1937. Se inician al mismo tiempo los primeros pasos para la redacción y presentación de las Reglas ante la Autoridad Eclesiástica, que serán aprobadas al año siguiente. En las actas se palpa el entusiasmo que reinaba entre estos primeros cofrades, a pesar de las no pocas dificultades que existían, no sólo ya las económicas, sino el propio ambiente que reinaba en España por la Guerra. Sevilla había quedado ya al margen, pero todavía permanecía en la memoria de los vecinos de San Marcos los violentos enfrentamientos, las barricadas y, después, las terribles represalias de los nuevos gobernantes. Pero, como contrapunto, hay un fuerte sentimiento católico muy conexionado con el régimen político de Franco. Por esta razón, no es de extrañar que los cofrades impliquen en la iniciativa al Jefe Provincial de la Falange, que accede gustoso a refrendar con su presencia los actos de culto de la naciente Hermandad.

Sin embargo no cabe definir por este gesto un sentido político a su fundación. Por encima de ideologías, hay una inquietud devocional y el deseo ferviente de constituirse en cofradía y realizar la estación de penitencia a la Catedral. Por esta razón, se propugna como máxima prioridad la hechura de la imagen del Titular de la Hermandad, Nuestro Padre Jesús Despojado. Y, como si se quisiera desmentir la significación política de la corporación, el Mayordomo Laborde encarga la obra al mismo autor de la Virgen, vecino y compañero suyo, Antonio Perea, que se encontraba en prisión por un presunto delito de colaboración con las tropas enemigas que defendieron San Marcos frente a los nacionales de Queipo de Llano.

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  • Ir al inicio de esta páginaLa primera etapa histórica (1937-1942).

Gracias a las gestiones de Laborde, que era oficial del ejército y miembro de Falange, y otros conocidos, se le permitió a Perea realizar esta obra en la cárcel, habilitándose un local al efecto. Poco a poco se fue ganando el reconocimiento de funcionarios y autoridades, recibiendo muchos encargos, entre ellos una Virgen de la Merced, o un Corazón de Jesús, aparte de bustos en bronce y diversos dibujos. Así fue fraguando la idea de la imagen. Tomó como referencia iconográfica la magnífica obra de El Greco "El Expolio". Él afirmaba que le sirvió como modelo para el Cristo un compañero de prisión condenado a muerte. El Domingo de Ramos de 1939 fue solemnemente bendecida la imagen por el Provisor de la diócesis, Jerónimo Armario, tal como se reseña el mismo día en el diario ABC.

La imagen del Señor fue muy elogiada por el mundo cofrade y creó en el barrio una creciente devoción. La circunstancia de haber sido tallada por un recluso fue centro de comentarios en toda Sevilla y generó un sentimiento especial entre los condenados. Era "El Cristo de la Prisión" y de alguna manera creó un cierto prejuicio en determinadas instancias sociales. Se llegó a decir que algunos reclusos políticos ingresaron en la Hermandad, conmovidos por las circunstancias ya apuntadas, pero esto no se ha podido verificar.

En muy poco tiempo la Hermandad fue estructurándose y adquiriendo los enseres necesarios para afrontar la estación de penitencia. Hay que precisar que la inmensa mayoría de estos enseres: paso, candelabros, figuras de los sayones, cruz de guía, Senatus, ciriales, varas, 68 túnicas de nazarenos... habían sido costeados por el Hermano Mayor, y se hace expresa constancia de que son de su propiedad, aunque los cediese obviamente a la Hermandad. La corporación sólo poseía como objetos importantes las imágenes titulares y el estandarte. La situación económica de la corporación hizo que los cofrades aceptaran esta hipoteca en la esperanza de ir poco a poco condonando la deuda contraída . Era usual este tipo de patrocinios entre las hermandades.

Jesús DespojadoAunque estaba prevista la primera salida procesional para el año de 1940, diversas circunstancias como la dificultad de conseguir las telas para las túnicas de los nazarenos (el primitivo proyecto de los cofrades contemplaba los antifaces y capas de color morado), no fue hasta el Domingo de Ramos de 1941 cuando se efectuó la estación de penitencia a la Catedral. No fueron fáciles las gestiones para encontrar un templo del que poder efectuar la salida, habida cuenta de que era imposible hacerla desde la capilla de los Siervos de María. Finalmente, la Comunidad Escolapia cedió para este menester la iglesia de los Terceros. El Cristo iba acompañado en el paso por unas figuras de sayones que ejecutó Sanjuán Navarro. Según las Reglas, la estación de penitencia debía efectuarse en la tarde del Lunes Santo, pero la Hermandad solicitó y obtuvo de la Autoridad Eclesiástica dispensa para poder salir el Domingo, alegando que la inmensa mayoría de los cofrades pertenecían al comercio y por ello les perjudicaba notablemente hacerla el lunes. No obstante, este permiso era de carácter puntual y, aunque se volvió a solicitar en 1942, fue denegado, habiendo de efectuar la estación el Lunes Santo.

Sin aportar documentación alguna, se han publicado diversas versiones sobre el mal comportamiento de los nazarenos de esta Hermandad en este año y la consiguiente sanción, todas ellas suponemos derivadas de la versión de la Autoridad Eclesiástica y transmitidas de forma oral. Sin embargo, nos consta documentalmente la de la Hermandad que en acta capitular de 12 de abril describe como el sacerdote Sebastián y Bandarán irrumpió de manera violenta entre las filas de la cofradía, presentándose ante el Hermano Mayor con un hermano nazareno, a la sazón diputado de gobierno, al que había arrancado la capa por haberlo sorprendido bebiendo en una taberna, y exigiendo al señor Laborde que se descubriera, lo que en efecto hizo, advirtiéndole a continuación que daría cuenta de este incidente ante la Autoridad Eclesiástica. Los oficiales dudan de la verosimilitud de este hecho por cuanto el cofrade aludido es de conducta intachable y no suele beber nunca. Hay indignación e incluso se plantean dimitir ante lo que consideran una injusticia. No obstante, a instancia del Hermano Mayor, se decide esperar a la decisión del Ordinario eclesiástico.

Lo cierto es que, a instancias de Bandarán, la Autoridad Eclesiástica destituye a la junta de gobierno y nombra una Gestora, en la que no figuraba ningún hermano de la Hermandad y que tampoco estuvo a la altura de las circunstancias, ya que no ejerció como tal de hecho. El Hermano Mayor, sin duda disgustado por lo que consideraba una injusticia, vendió o cedió los enseres de su propiedad y con la misma rapidez con que la organizó junto a su hijo, disolvió de hecho la Hermandad. Las imágenes titulares fueron poco a poco perdiendo la primitiva devoción y terminaron apartadas del culto e instaladas como simples enseres en la iglesia de San Hermenegildo, por entonces cerrada y en estado semiruinoso. Los cofrades, privados del patrocinio de Laborde y, al menos los oficiales, solidarizados con él, y sin elementos materiales para reemprender los cultos y la cofradía, fueron poco a poco desapareciendo.

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  • Ir al inicio de esta páginaLos primeros momentos de la restauración: San Julián (1955-1971).

Tras algunos tímidos intentos por restablecer la corporación, en 1955 un grupo de jóvenes del Frente de Juventudes afrontaron la iniciativa con el beneplácito del párroco de San Julián, que permitió el traslado de las imágenes titulares desde San Hermenegildo a la capilla de los Siervos de María, donde fueron restablecidas al culto, recuperando así mismo las primitivas Reglas, custodiadas en la parroquia de San Julián. Como paso previo para su aprobación canónica, la Autoridad Eclesiástica requirió de los cofrades las Reglas, que efectivamente les presentaron. No parecía contar esta empresa ni con la estructura ni la madurez necesaria para una reorganización seria y efectiva, y además pesaban todavía mucho los aún recientes antecedentes. De hecho, la Jerarquía no accedió a la petición, reteniendo en su poder las Reglas. Las imágenes fueron de nuevo retiradas al fracasar la iniciativa y, al igual que en 1942, dispersarse sus pretendidos cofrades.

No obstante, la idea de reorganizar la Hermandad queda latente y al poco tiempo un nuevo grupo de cofrades encabezados por Antonio Fernández Rodríguez, que había sido inscrito de niño en la Hermandad, reinicia las gestiones para conseguir el restablecimiento canónico. Las circunstancias son ahora distintas así como los objetivos que se pretenden. En efecto, hay consciencia de que lo primordial es en primer lugar devolver las imágenes al culto e ir creando una mínima estructura organizativa que asegure su celebración y disipe entre la Jerarquía los prejuicios acerca de la antigua cofradía corroborados por la fugaz e insensata iniciativa ya comentada. Estos nuevos jóvenes afrontan desde el principio la empresa con paciencia, tenacidad y muy escasos medios humanos y económicos.

Respecto al primer objetivo, se realizan gestiones, primero para conseguir la cesión de las imágenes titulares, que se encontraban en el coro de la capilla servita, y después para restablecer su culto en una sede canónica. Tras no pocas negativas, finalmente la Autoridad Eclesiástica les confió las imágenes y el párroco de San Julián, Domingo Márquez, aceptó recibirlas en su templo, y permitirles la construcción de un modesto altar, que se bendice en junio de 1958. Un año antes, se constituyó la primera Junta Reorganizadora bajo la sola aprobación del párroco, presidida por Pedro Fernández Tutor, aunque el "alma mater" era su hijo Antonio Fernández, elegido como Mayordomo. Curiosamente, se repetían los esquemas fundacionales, aunque sólo en las formalidades jurídicas. En este sentido, cabe decir que se recaba la participación, aunque a título meramente honorífico y de patrocinio, del primer fundador, José Laborde. El primer culto que se celebra es una solemne Función y Besamanos a la Virgen en el mes de septiembre. Ya en el mes de marzo del año siguiente se organiza el Besapiés, Via Crucis y Quinario a Nuestro Padre Jesús Despojado. Como dato a retener, hay que señalar que en septiembre de 1959 la Función a la Virgen fue predicada por Sebastián y Bandarán, que avalaba de esta manera a la renacida corporación.

En San Julián se consolida el grupo de jóvenes cofrades, creándose una interesante dinámica devocional y de cultos y una cotidianidad callada, pero constante bajo el amparo de la parroquia. La Autoridad Eclesiástica, aunque admite la existencia de esta iniciativa, no la reconoce oficialmente y, por tanto, no aprueba la reorganización como tal cofradía de penitencia. No obstante, la estancia en San Julián será decisiva para fraguar el perfil estético y devocional de los nuevos cofrades, muy distinto al de los fundadores, más en sintonía con las esferas eclesiásticas y el ámbito del capillismo. Propiamente habría que reconocer en todo este proceso una nueva fundación, aunque formalmente se tratara de restituir la antigua corporación.

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  • Ir al inicio de esta páginaLa etapa de San Bartolomé (1971-1982).

Imagen antigua de Ntro. Padre Jesús despojadoEn junio de 1971, previa autorización de la Autoridad Eclesiástica, la Hermandad se traslada a la parroquia de San Bartolomé gracias a la benevolencia de su titular, Salvador Díaz Luque, instalando a sus imágenes en un nuevo altar de caoba y plata, donado por la Hermandad del Cristo del Amor. Comienza una nueva etapa llena de proyectos y ya con el objetivo concreto de formalizar la situación jurídica y realizar la estación de penitencia, para lo que, poco a poco, se van adquiriendo insignias y enseres. El párroco les cede unas dependencias, comenzando desde entonces propiamente lo que hoy se conoce como vida de hermandad, sobre todo las tardes de martes y viernes.

En mayo de 1972 llega, por fin, el reconocimiento canónico de la Hermandad con la entrega de las Reglas fundacionales por la Autoridad Eclesiástica y el nombramiento de una Junta Gestora presidida por el párroco y bajo el gobierno efectivo de Antonio Fernández. Este mismo año ya sale una representación de la Hermandad con estandarte y varas en la procesión de la Virgen de la Alegría y al año siguiente, ya con el hábito nazareno, en el cortejo penitencial del Cristo de las Aguas. Se aceleran las gestiones de recabar fondos para la adquisición de los enseres procesionales. Se realizan unas curiosas gestiones en 1973 para recuperar las antiguas figuras del Paso de Misterio, que habían sido cedidas por Laborde a la Hermandad de las Tres Horas de Guadalcanal, a cuya localidad hubieron de trasladarse los cofrades a recogerlas, advirtiendo el deplorable estado de conservación en que se hallaban, requiriéndose una profunda restauración. Hay todo un proceso de integración de nuevos hermanos, especialmente jóvenes, que emprenden muy diversas iniciativas.

Aunque la pretensión de la Hermandad era realizar la estación de penitencia en la tarde del Domingo de Ramos, se le asigna provisionalmente, hasta la aprobación de nuevas Reglas, el primer lugar del Sábado Santo, realizando su primera salida en 1975 solamente con el paso de Cristo. No obstante ni este año ni el siguiente pudo completar su estación de penitencia debido a la lluvia. Fue en 1977 cuando por vez primera desde 1942 la Hermandad pudo realizar su estación a la Catedral en medio de una indescriptible emoción por parte de los hermanos nazarenos. Mientras tanto, continuaban las adquisiciones y, a la vez, se consolidaba la estructura organizativa de la corporación. En 1978 se aprueban las nuevas Reglas, en las que se señala el Domingo de Ramos como día de la estación penitencial. 

Paso importante para la consolidación de la Hermandad fue la elección de la primera junta de gobierno en 1979, presidida por Antonio Fernández como Hermano Mayor. Sin embargo, el proceso histórico de la Hermandad no había hecho más que empezar. San Bartolomé significa la culminación de un proceso histórico fundamental, el reconocimiento a una labor callada y constante. En 1978 se concede la primera Medalla de Oro de la Hermandad a su Hermano Mayor. Pero resultaba evidente que iban apareciendo nuevas inquietudes y proyectos, y que el barrio, aunque estéticamente resultaba atractivo en el día de la Procesión, estaba prácticamente abandonado y se era consciente del aislamiento en que se hallaba la Hermandad. Curiosamente, una vez más las circunstancias orientaron el acontecer hacia la actual etapa histórica de la Hermandad.

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  • Ir al inicio de esta páginaEl traslado a Molviedro. Nuevas iniciativas. Los comienzos de la época actual.

Pasos de nuestros titularesAl comienzo de los años 80 se detectaron ya los primeros signos de ruina en la fábrica de San Bartolomé. Al mismo tiempo fallecía el párroco, que había sido decisivo valedor de la Hermandad (Poco antes de morir, 1981, la Hermandad le concedió su segunda Medalla de Oro). Ambos hechos animaron a los hermanos a buscar una nueva sede canónica que resultara definitiva, la que hallaron en la olvidada capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor en la plaza de Molviedro. En cabildo general de 6 de diciembre de 1981 los hermanos aprobaron con amplia mayoría el traslado, emprendiéndose obras de urgencia para acondicionar la capilla, que se encontraba en un mal estado de conservación. Al día siguiente, el gobierno de la Provincia Bética de los Misioneros Claretianos aprueba la cesión en usufructo de la capilla y dependencias anejas a la Hermandad, lo que es corroborado por ambas partes diez días después en protocolo custodiado en el archivo de la corporación. El Domingo de Ramos de 1982 la cofradía salía de San Bartolomé y entraba en su nuevo templo.

Diversas iniciativas habían ido congregando a nuevos cofrades en torno a la cofradía: en 1978 se creaba la primera cuadrilla de hermanos costaleros del paso de Cristo y un año después lo fue la de la Virgen. Por último, en 1980 se organizó la Agrupación Musical "Jesús Despojado" que dotó de singular personalidad al paso de Cristo y que permaneció como tal hasta 1991. La Hermandad aumentaba el número de sus cofrades y se percibía ya la necesidad de crear nuevas estructuras y orientar la corporación hacia una mayor apertura a la ciudad y al mundo cofrade. No obstante, no se trata de obviar al pasado, sino de asumirlo sin reservas. Los actos del Cincuentenario de la fundación significaron un acontecimiento importante, y que fue culminado con los solemnes cultos y Función celebrados en la parroquia de San Marcos, a donde fue trasladada solemnemente la imagen de Jesús Despojado.

En los primeros años ciertamente se constatan igualmente momentos críticos derivados precisamente de esta apertura de la Hermandad y, por tanto, la existencia de cofrades con diversos criterios acerca de la forma de gobierno y las prioridades respecto a los objetivos institucionales de la corporación. En el cabildo de elecciones de diciembre de 1983 se pone fin a décadas de una labor esencial para la conformación de la actual Hermandad. Antonio Fernández abandona el cargo de Hermano Mayor. Nuevos cofrades, con Federico Luque Martínez como Hermano Mayor, toman la responsabilidad de gobierno en una situación que genera algunos conflictos con los anteriores oficiales. Problemas jurídicos, acciones anteriores no bien desarrolladas llevan incluso a que la nueva junta de gobierno se encuentre con una gran deuda económica que consigue a duras penas hacer frente, llegándose incluso al extremo por parte de los acreedores de embargar el Paso procesional de Misterio.

Adaptarse a la nueva situación requirió constancia y grandes dosis de paciencia. Nuevas crisis internas en el gobierno repercutieron negativamente en la propia vida de hermandad, pero, a la vez, generaron una cada vez más patente búsqueda de consenso entre los cofrades por encima de intereses ciertamente legítimos o personalismos. Una vez más tuvieron que ser las circunstancias quienes hicieran posible la aceleración de este proceso y la inauguración de la etapa actual de la Hermandad. En efecto, se hizo muy pronto evidente el mal estado de la fábrica de la capilla y la casa aneja, hasta el extremo de declararse en ruina. La Hermandad hubo de afrontar en 1990 unas obras de mucha envergadura que hipotecaron durante muchos años la economía de la corporación. Ante esta tesitura, se trasladaron las imágenes titulares a la pequeña capilla de la Residencia Tartesos, vecina a la sede canónica, donde permanecieron hasta el año siguiente.

Pero este sólo era un aspecto del problema. El estado de la capilla desaconsejaba la salida procesional, por lo que hubo de buscarse un templo alternativo mientras durasen las obras. No dejó de constituir una triste experiencia comprobar que en decenas de iglesias se les denegó el oportuno permiso, a pesar de que no eran pocas las hermandades sevillanas que lamentaron la situación por la que pasaba la de Jesús Despojado. Finalmente, hubo de ser el párroco de San Gil, Antonio Cabezas, quien ofreciera a la Hermandad la posibilidad de salir desde allí. Ante la ausencia de otras opciones más cercanas, la Junta de gobierno y el cabildo general decidieron procesionar desde este lejano templo que, por otro lado, ofrecía el aliciente cofradiero de haber sido muchos siglos residencia canónica de la Hermandad de la Macarena. Así pues, la cofradía salió por vez primera en 1990 en una estación que resultó muy accidentada por la lluvia, debiéndose refugiar primero en la parroquia de San Pedro y finalmente en San Juan de la Palma, sede de la hermandad de la Amargura, cuyos cofrades brindaron su hospitalidad ante los diversos inconvenientes que se planteaban por el titular de la parroquia para que permanecieran en el templo pasos y nazarenos. En 1991, la Hermandad volvió a salir de San Gil y entró ya de nuevo en su ya restaurada sede de Molviedro.

Los recientes acontecimientos plantearon entre los cofrades la necesidad de acabar con la precariedad en que se encontraba respecto a la capilla en sus aspectos jurídicos ya que su régimen era de usufructo y con todo un proceso testamentario que convenía aclarar de una manera definitiva. Por esta razón, tras largas conversaciones con la Curia provincial de los Misioneros Claretianos por parte de la junta presidida por Santiago López de Tamayo se llegó en 1995 al acuerdo de compra de la fábrica de la capilla y de la casa aneja. Era ya Hermano Mayor, Manuel Vicedo. Ambas juntas habían logrado culminar un auténtico sueño, aunque a costa de un ingente esfuerzo económico personal de los propios oficiales que hubieron de avalar los créditos bancarios que se concedieron.

Poco a poco fue ya posible acometer diversas mejoras en los enseres procesionales: nueva candelería del paso de palio, figuras de la canastilla del paso de Misterio y con un objetivo largo tiempo acariciado: la reforma de las figuras del Misterio, que después de un intento fallido sobre un boceto de Navarro Arteaga y que no obtuvo el necesario respaldo del cabildo general, se ha culminado entre los años de 1998 y 1999 merced a la generosa donación de un hermano anónimo, siendo ejecutadas las figuras por el escultor Manuel Ramos Corona.

Ntro Padre Jesús despojado de sus vestidurasLa historia de esta Hermandad es breve, pero muy intensa, como se ha podido comprobar en esta síntesis. Quizá pocas hermandades de la misma antigüedad puedan presentar tantos y tan complejos acontecimientos. Es un ejemplo ciertamente paradigmático de los sucesivos cambios estructurales por los que han pasado las corporaciones nazarenas de nuestra ciudad desde la Guerra Civil. Es, en especial digno de resaltar las motivaciones tan distintas respecto al objeto o instituto de la misma, la estética devocional y procesional, las formas en el gobierno. Y en todos estos cambios se han generado crisis, incomprensiones, prejuicios. En el mundo cofrade, la Hermandad de Jesús Despojado ha tenido durante muchos años la vitola de la fatalidad por los muchas circunstancias negativas en las que se ha visto envuelta, la mayoría exteriores. Ahora, cuando parece que se encuentra en un periodo de consolidación de sus estructuras, han quedado en el olvido los tristes acontecimientos de su primera época histórica, la larga etapa de silencio en San Julián y San Bartolomé y los más recientes sucesos del embargo o el traslado a San Gil. Pero este olvido a nivel de calle no representa para sus cofrades sino una historia asumida, que ha generado una personalidad muy específica y que transmite a las nuevas generaciones de cofrades.

Cada Domingo de Ramos, los nazarenos de túnica crema, cíngulo morado y capas y antifaces negros realizan su estación de penitencia con el paso de Misterio (que representa el momento en que Jesús es despojado de sus vestiduras por dos sayones judíos, mientras otro le ofrece mirra mezclada con hiel ante la mirada atenta de dos romanos) y el de palio en que figura la Virgen de Dolores y Misericordia acompañada de San Juan Evangelista.

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Ir al inicio de esta página2. Patrimonio.

  • Arquitectura. Capilla de Nuestra Señora del Mayor Dolor.

La actual capilla se debe al patronazgo del prócer sevillano Manuel Prudencio de Molviedro que edificó este templo y cedió a la Ciudad parte de la calle de la Laguna, la hoy llamada plaza de Molviedro, la antigua calle de Palenque y parte de la actual Padre Marchena. Todo ello respondía a una iniciativa de la municipalidad que quería alejar de esta zona la población marginal que ella vivía y fomentar toda una nueva urbanización más racional , abriendo nuevas calles, creando plazas, eliminando así mismo muchos muladares, que eran foco continuos de suciedad y enfermedades, así como la construcción de viviendas de lujo, modificando sustancialmente el carácter popular del barrio de la Laguna.

El templo fue dedicado a la Virgen del Mayor Dolor, imagen que gozaba de notable devoción entre las gentes humildes de los alrededores y que antes se veneraba en una pequeña ermita al cuidado de una hermandad. El nuevo templo fue solemnemente bendecido el 4 de septiembre de 1772.

La capilla es de una sola nave, con bóveda de media naranja y linterna. En ella destaca sobre todo el retablo, de estilo barroco, con líneas simples, seguramente de la época de la capilla. Consta de tres cuerpos. en el primero, destaca en la calle central el Manifestador, sobre un interesante Sagrario en madera tallada y dorada. El retablo está enmarcado por cuatro columnas, que comienzan en este cuerpo, dos en cada calle. En el espacio entre columnas, dos pedestales donde figuraban las imágenes de San José y el Niño, en un lado y Santa Basilisa, en el otro (Actualmente la de San José se venera en una repisa construida en un muro lateral. Las dos repisas del retablo están ocupadas por la Virgen de los Dolores y Misericordia y San Juan Evangelista, respectivamente. El segundo cuerpo está representado por un amplio camarín, que "vuela" sobre el primer cuerpo, donde antiguamente se veneraba la imagen titular de la capilla, Nuestra Señora del Mayor Dolor, y hoy está ocupado por la de Jesús Despojado. En el ático, una hornacina central alberga a la Virgen del Mayor Dolor . A ambos lados, por encima de los capiteles de las columnas, pequeños pedestales sostienen las imágenes de San Fernando y San Rafael.

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  • Ir al inicio de esta páginaEscultura. Imágenes Titulares.

Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras.

Ntro. Padre Jesús DespojadoYa han quedado apuntadas las circunstancias que rodearon el encargo y la ejecución de la imagen por parte de Antonio Perea Sánchez en un taller habilitado en plena cárcel por presuntos delitos políticos. Para su obra, que acogió con especial dedicación, tomó como referencia iconográfica la magnífica obra de El Greco "El Expolio". Él afirmaba que le sirvió como modelo para el Cristo un compañero de prisión condenado a muerte. Lo cierto es que fue una obra hecha a conciencia, que fijó su canon estético, con rasgos evidentes de originalidad y dotada de un dramatismo moderado, interior, propio de toda su obra: podría decirse que el Cristo expresa la propia impotencia de su autor ante la situación en la que se encontraba.

La talla del Señor fue primitivamente de candelero, tallando el escultor la cabeza, parte del tronco hasta la altura del pecho, brazos, manos, piernas y pies. Se conserva el boceto de la imagen en casa de un hermano ,así como el modelo en barro cocido de la cabeza, que obra en poder del propietario de un conocido bar del barrio de San Gil. El Domingo de Ramos de 1939 fue solemnemente bendecida la imagen por el Provisor de la diócesis, Jerónimo Armario, tal como se reseña el mismo día en el diario ABC. El autor donó desinteresadamente la imagen a la Hermandad.

Antonio Perea fue una persona creativa, sensible, inquieto y crítico observador de la realidad. Le dio muy poca importancia a la fama y al interés económico... quizá por ello no siempre fue comprendido ni valorado. En este sentido era un artista innato y autodidacta, fundamentalmente escultor, con ideas muy propias y obsesionado por el máximo cuidado en la preparación técnica de todas sus obras. Al tratarse de un artista desconocido, voy a dar algunos datos de su vida y obra.

Había nacido en Sevilla un 12 de junio de 1911 en pleno corazón de San Marcos. Desde pequeño se observaba en él una clara vocación artística, pero debido a la condición humilde de su familia, tuvo que empezar muy joven a buscar trabajo, ingresando a los 16 años en la Fábrica de Artillería . Denotaba una agudeza poco común para el diseño industrial y podía haber hecho carrera en la institución militar, pero la Guerra Civil truncó todas sus esperanzas por su encarcelamiento y el juicio moral subsiguiente.

Perea, tras pasar en 1939 al campo de concentración "Los Merinales" de Dos Hermanas, ve reducida su pena y sale en libertad a mediados de los años 40. Ya en los años 60 se dedica casi exclusivamente a la realización artística, pero, ante sus escasas influencias y la necesidad de mantener a su familia (estaba casado y era padre de tres hijos), llevó a efecto encargos particulares en el campo de la pintura, estatuaria e interesantes bustos en bronce .

En el ámbito de la imaginería religiosa destaca sobremanera un Cristo Yacente, que hoy recibe culto en Aracena como Titular de la Hermandad del Santo Entierro. Perea tenía un especial interés en las imágenes de yacentes. Es una obra que estudió hasta en los mínimos detalles técnicos. Además de la imagen de la primitiva imagen de la Virgen de los Dolores hemos descubierto en su archivo fotográfico un boceto en barro, bellísimo y original, de una Dolorosa. Pudo haber sido imagen titular de la cofradía de Jesús Despojado, que empezó a reorganizarse en los años 50. No obstante, el proyecto no culminó, encargándosele definitivamente a Eslava, a quien se le mostró este boceto de Perea. Se sabe que éste, posteriormente, fue ya pasado a madera por quien nos ocupa y la imagen se concluyó, pero no se conoce su actual paradero. También su hijo nos habla de otra Dolorosa, de la que existe testimonio gráfico. Pudiera ser alguna de las dos la que recibe culto en la localidad jiennense de Beas de Segura y que el propio Perea cita como suya en un breve opúsculo realizado en ocasión de una exposición celebrada en el Hotel Macarena en 1994. Pera fallecía en nuestra ciudad en los primeros meses de 1998.

En 1974 Antonio Eslava Rubio restauró la imagen, completando el cuerpo y policromándola de nuevo.

Nuestra Señora de los Dolores y Misericordia

Ntra. Sra de los Dolores y MisericordiaLa primitiva imagen, denominada de Nuestra Señora de los Dolores, fue obra de Antonio Perea Sánchez, bendecida, como queda dicho, en 12 de diciembre de 1936 por el coadjutor Francisco Terrones, y que venía a sustituir a una antigua Dolorosa que existía en la parroquia de San Marcos y que fue destruida por el incendio provocado en el templo durante los tristes sucesos previos a la Guerra Civil.

Se trata de una obra de juventud, que denota todavía inexperiencia y búsqueda de estilo. El precio fijado por la imagen fue de 400 pesetas. Tras los tristes sucesos de 1942, la imagen siguió las mismas vicisitudes que la del Cristo, volviendo al culto en la reorganización de San Julián de los años 5º, hasta que en 1959 fue sustituida por otra imagen. Desde entonces ha permanecido en las dependencias de la Hermandad, habiendo sido restaurada posteriormente por Francisco Buiza. Anteriormente, en 1941, José Sanjuán Navarro le había ejecutado algunas reformas.

La segunda Dolorosa Titular de esta Hermandad fue labrada por Manuel Hernández León, siendo igualmente una obra de juventud, de estilo astorguiano. No obstante, la nueva imagen no terminaba de agradar a los cofrades y finalmente fue sustituida por la actual imagen Titular en 1962. En la actualidad se halla en la localidad de Paradas como Titular de la Hermandad de la Amargura.

La imagen actual fue encargada al escultor Antonio Eslava Rubio, siendo bendecida el dos de noviembre del citado año de 1962. Es imagen de candelero, de 1,65 m. realizada en madera de caoba. Su rostro expresa un gran dramatismo, que se acrecienta con la mirada ligeramente elevada al cielo, como pidiendo luz para comprender el Misterio de la Pasión de su Hijo. Sin duda, se trata de una de las obras más conseguidas de este autor carmonense.

San Juan Evangelista

Anteriormente a la actual, la Hermandad contaba con una imagen de San Juan que ejecutó Antonio Eslava Rubio y que fue bendecida por el párroco de San Bartolomé el 16 de septiembre de 1971. Se trataba de una talla de candelero, de tamaño menor que el natural y que llegó a procesionar en 1979 y 1980.

La actual es obra de Juan González Ventura, del año 1981 y que responde a las cánones clásicos de su iconografía en la Semana Santa de Sevilla, aunque con la particularidad, como ya ocurriera con la anterior, de figurar a la derecha de la Virgen y no a la izquierda. Esta circunstancia tuvo su origen en que fue proyecto de la Hermandad haber procesionado también una imagen de María Magdalena, pero no se llegó a culminar. En este sentido, cabe señalar que se le había cedido una imagen de esta santa por parte de la Hermandad de la Esperanza de Triana.

Nuestra Señora del Mayor Dolor

Se trata de la imagen titular de la capilla donde reside la Hermandad. Se trata de una talla de candelero, anónima, que pude datarse de la época de fundación de la capilla en el siglo XVIII. Aparece arrodillada en actitud orante, con las manos entrelazadas. Es imagen de mérito.

Escultura. Figuras del Misterio.

Hasta hace dos años, el Misterio de Jesús Despojado estaba formado por figuras de muy diversa procedencia y estilo, que con mucha voluntad y acierto del hermano Antonio Fernández Rodríguez, lograba dar un efecto de unidad iconográfica que obviamente no tenía. Concretamente, el sayón etíope, el que le ayuda en su labor de desnudar a Jesús y el que excava el hoyo en el suelo eran obras de José Sanjuán Navarro, ejecutadas para el primitivo Misterio en 1940. En 1975, el esclavo etíope fue sustituido por otro adquirido a la Hermandad de la Esperanza de Triana y era obra de Castillo Lastrucci. Las figuras de los romanos habían sido ejecutadas por Emilio Pizarro de la Cruz y Luis Álvarez Duarte, aunque posteriormente las cabezas fueron sustituidas por otras realizadas por José Pérez y Adolfo Castillo.

Tras diversas incidencias, entre ellas la presentación en 1994 de un proyecto de nuevo Misterio original del escultor Navarro Arteaga ,aprobado por la Junta y rechazado por escasísimo margen por el Cabildo General, finalmente en 1997 se dieron los primeros pasos para la realización de un nuevo Misterio que acompañara la imagen titular de Jesús Despojado. El cabildo general extraordinario dio su aprobación y el joven imaginero Manuel Ramos Corona comenzó a trabajar sobre el boceto aprobado. En un primer momento, se había acordado sustituir todas las figuras salvo el esclavo etíope. No obstante, el deterioro interno que presentaba en toda su anatomía esta figura hizo que ya este año no pudiese salir, replanteándose la cuestión y acordándose definitivamente que la citada figura se descartara, encargándose otra al citado Ramos Corona. Esta figura del etíope estaba cedida por la Hermandad de la Esperanza de Triana, y al ocurrir esta circunstancia, se le devolvió totalmente restaurada en el transcurso de un acto de fraternidad entre ambas cofradías. Finalmente en 1999 procesionó por vez primera el Misterio, totalmente culminado.

El nuevo grupo escultórico supone un enriquecimiento indudable para la Semana Santa de Sevilla y sin duda la Hermandad goza ya ahora de un conjunto armónico, de intenso dramatismo, donde encaja perfectamente la imagen titular.

El Rosario en Sevilla

  • Ir al inicio de esta páginaPasos procesionales.

Paso de Misterio

Paso procesional por las calles de Sevilla Antes de describir el actual, cabe reseñar brevemente que las andas que salieron procesionalmente los años 1941 y 1942 eran de caoba con aplicaciones repujadas y plateadas, con seis candelabros de guardabrisas. Fueron realizadas en los talleres de Manuel Casana Gómez.

El Paso de Misterio, de estilo barroco, fue diseñado y tallado en madera de caoba africana y pino de Flandes por Antonio Martín Fernández en 1975, siendo la ebanistería de Francisco Bailac, con medallones dorados en frontal y esquinas por Luis Sánchez Jiménez (1984). Los candelabros de guardabrisas fueron ejecutados por Manuel Romero Palomo (1984).

Entre 1989 y 1990 el imaginero Juan Antonio Navarro Arteaga labró las tallas policromadas de los santos que figuran en capillas y ménsulas y que representan a los cuatro titulares de los templos que han sido sede canónica de la Hermandad, es decir, San Antonio María Claret - fundador de los Misioneros Claretianos- (esquina trasera izquierda), San Julián (esquina trasera derecha), San Bartolomé (esquina delantera izquierda) y San Marcos - parroquia a la que pertenecía la capilla de los Siervos de María- (esquina delantera derecha). En los respiraderos aparecen cuatro capillas, donde se sitúan las imágenes -barnizadas en su color- de Santiago (frontal), San Gil (trasera), San Judas Tadeo (lateral izquierdo) y San Juan de Dios (lateral derecho).

El Paso de palio

Orfebrería

La diadema procesional de la Virgen está labrada en plata sobredorada y fue ejecutada en 1987 por Ramón León.

La peana de la Virgen fue realizada en los talleres de Hijos de Juan Fernández (1973) y en ella se representan el escudo de la Hermandad, el de la Merced y el símbolo de los Siete Dolores. De los mismos orfebres son los varales (1973), con basamentos en forma de jarras, con macollas y asas con forma de dragón.

Especial interés tienen los respiraderos, que pertenecieron al paso de palio de Nuestra Señora del Socorro (Hermandad del Cristo del Amor) y que fueron diseñados y realizados en 1930 por Cayetano González Gómez.

El juego de jarras fue ejecutado por Zabala y los faroles entrevarales se realizaron por Manuel de los Ríos Navarro (1980-1985) y las ocho pequeñas jarras en Orfebrería Santos. Los faroles de cola son obra anterior de Emilio Landa (1952). En 1997 Antonio Santos realizó los candelabros de cola, restaurando y reformando los anteriores faroles entrevarales y los propios de cola, de Landa.

Este mismo orfebre realizó la Candelería completa (1997) que fue sufragada por cuestación entre los hermanos.

En el frontal se halla un precioso templete en plata, en donde se representa el Postigo del Aceite con la imagen de la Pura y Limpia Concepción de María, obra de Fernando Marmolejo, y que fue donado por María del Valle Vicedo Mensaque.

En la peana, a los pies de la Virgen figura una pequeña imagen en plata de ley de la Virgen de Escardiel, patrona de Castilblanco de los Arroyos, realizada por los talleres Villarreal.. Por último, destacar el original diseño del llamador representando a un ángel sentado sobre un martillo (Ramón León, 1987).

La Virgen luce un relicario de la Beata Genoveva Torres (fundadora de las Hermanas Angélicas, orden que ha regido muchos años la vecina Residencia de Ancianos "Tartesos"), labrado en oro de por Fernando Marmolejo

Bordados

De auténtica obra de arte cabe denominar a los bordados de las bambalinas y techo del palio, que ejecutaron en 1886 las Hermanas Ana y Josefa Antúnez, y que pertenecieron anteriormente a la Hermandad de la Carretería.

Merece así mismo destacar la saya de salida de la Virgen, realizada en los talleres de la Vera Cruz, de Salteras.

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Ir al inicio de esta páginaInsignias destacadas.

  • Estandarte, cuyo escudo fue bordado en oro por Carrasquilla en la época fundacional de la Hermandad.

  • La Cruz de Guía, en madera tallada, es diseño de Antonio Martín Fernández (1959)

  • Faroles de la Cruz de Guía, de Hijos de Juan Fernández.

  • Ciriales, de Manuel Ríos Navarro (1978)

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta páginaComposiciones musicales.

  •  Marcha "Dolores y Misericordia", de Pedro Vicedo (1981)

  •  Marcha "Jesús Despojado", de Miguel Vázquez (1987)

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página3. Estampas Históricas.

  • PRIMER BESAMANOS DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES, OBRA DE ANTONIO PEREA SÁNCHEZ

PRIMER BESAMANOS DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES, OBRA DE ANTONIO PEREA SÁNCHEZ

Solemne Besamanos de la imagen primitiva de María Santísima de los Dolores en la capilla de los Siervos de María el Viernes de Dolores (19 de marzo) de 1937, como colofón al Triduo celebrado en su honor. Esta imagen había sido bendecida el 12 de diciembre del año anterior en esta misma capilla, siendo la primera obra escultórica del artista autodidacta Antonio Perea Sánchez, vecino de la collación de San Marcos y uno de los primeros hermanos de la Hermandad.

Figuran en la fotografía el autor de la imagen (con abrigo claro), su hermana Ana (la que besa la mano a la Virgen), José González Rocha (primer prioste de la Hermandad figura en primer plano mirando al espectador), José Quintana Perea (con bigote, era diputado de cultos tercero) entre otros. A aquella ceremonia asistió Joaquín Miranda González, jefe provincial de Falange, situado en la fotografía tras Perea, que fue invitado por el fundador de la Hermandad y Mayordomo, D. José Laborde González (a la derecha de la imagen, casi de espaldas, contemplándola), que pertenecía a este cuerpo. Como se aprecia a la derecha, la imagen fue escoltada por una escuadra de Flechas. En el transcurso de la visita de Miranda, se cantó la Salve de Hilarión Eslava.

Agradecemos a nuestro hermano, Manuel Ortiz Gómez su colaboración para identificar a algunos de los que figuran en la fotografía.

El Rosario en Sevilla

Ir al inicio de esta página4. Galería de Fotos.

Altar de Cultos de Ntro. Padre Jesús Despojado Primer plano de Ntro. Padre Jesús Despojado Ntro. Padre Jesús Despojado y Mª Santísima de los Dolores y Misericordia
Mª Santísima de los Dolores y Misericordia y San Juan Evangelista

 

El Rosario en Sevilla

Mi agradecimiento a Manuel Vicedo Durán (Hermano Mayor durante los años 1991 a 2000) por las facilidades concedidas para investigar en los fondos documentales de la Hermandad y a D. Antonio Fernández Rodríguez (Sevilla, 1931-2001 ), que fuera hermano número uno y co-fundador de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras, por su gran disponibilidad para atender mis consultas.

Carlos José Romero Mensaque

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque