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         Temas de opinión sobre la Religiosidad popular y las Hermandades.


El valor de la Semana Santa.l valor de la Semana Santa.

Todavía conservo muy viva en mi memoria el III Congreso Nacional de Cofradías de Semana Santa celebrado hace pocos meses en la ciudad de Córdoba y que ha supuesto un notable éxito tanto en el nivel científico de los ponentes como en la participación de cofrades y personas interesadas en el tema. Ha sido, igualmente, una nueva oportunidad para el encuentro e intercambio de ideas, puntos de vista y, sobre todo, para tomar conciencia de la importancia de este fenómeno de la religiosidad popular española y el grave compromiso que conlleva para los cofrades dotarlo de una coherencia global en cuanto a su organización y sentido.

La Semana Santa es un acontecimiento que sobrepasa los límites de la fiesta para implicarse de una manera real y profunda en el ámbito vivencial de nuestro pueblo. La expresión de "vivir la Semana Santa" aplicada normalmente a los cofrades es literalmente exacta. Define actitudes que comprometen la existencia de una persona, valores que orientan un sentido muy concreto de comprender la realidad y adivinar una esperanza más allá de ella.

Pero la Semana Santa no es sólo de los cofrades ni para los cofrades. Pensar eso supone la negación de una evidencia y una grave distorsión de su sentido fundamental como expresión pública de una fe y un sentimiento en torno a los Misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo. No obstante, este reduccionismo existe y es universalmente admitido, aunque se haga de manera tácita.

Ciertamente se puede admitir que el término de cofrade es muy amplio y que literalmente puede ser aplicado a cualquier persona integrada en una hermandad o cofradía. Igualmente cabe constatar que desde hace unos años, al menos en Sevilla, denominarse cofrade apenas implica una relación concreta con una hermandad, sino que el simple hecho de estar al día en el "mundillo cofrade" a lo largo del año frecuentando desde besamanos, exposiciones, ensayos...a los innumerables "bares cofrades" donde te tomas una cerveza aspirando el litúrgico incienso y escuchando marchas....

Pero estos "cofrades" no suelen ser quienes tienen la responsabilidad del gobierno de las hermandades y, por tanto, quienes organizan las salidas penitenciales que conforman el acontecimiento de la Semana Santa. Estos cofrades conforman el reducido núcleo de personas que viven a lo largo del año la cotidianidad de la hermandad en los ámbitos de cultos, formación, caridad, priostía...que marcan su idiosincrasia, su sentido como comunidad cristiana e integran o, más bien, tratan de integrar en este concepto de hermandad a sus numerosos hermanos que, en un porcentaje bastante alto, sólo acude por su hermandad en Cuaresma y Semana Santa.

Vemos así hasta qué punto se reduce en realidad la responsabilidad directa de conformar la organización y el sentido de una estación de penitencia y la dificultad que entraña no caer en la "tentación" de pensar que lo hacen sólo para ellos o para lo que estos cofrades juzgan lo más apropiado para un pueblo muy plural y contradictorio en sus ideas y sentimientos. En el primer caso, se trata de un planteamiento sin sentido por la finalidad intrínseca de una estación de penitencia. En el segundo caso, habría que precisar algunas cuestiones.

El sentido de una estación de penitencia es primordialmente testimonial y catequético, un acto público de fe coherente que transmita los más esenciales valores cristianos derivados de los misterios de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Este planteamiento es irrenunciable y así se dispone en las Reglas de todas las hermandades. Los cofrades, revestidos de la túnica nazarena, bajo el anonimato del antifaz, deben observar un silencio y recogimiento que invite a la oración y contemplación de las imágenes y los pasos. Se puede constatar como las juntas de gobierno cada año se esmeran más en procurar un comportamiento digno de sus nazarenos e incluso costaleros.

El problema no está ahí, en las formas concretas de la procesión, aunque ciertamente hay aspectos que habría que mejorar muchísimo , sobretodo respecto a comportamientos de cofrades -cada vez más aislados- que confunden la procesión con una cabalgata de Reyes Magos. No. No está ahí. El problema precisamente es que quizá las formas no expresan verdaderas actitudes de fe y compromiso cristiano.

La Semana Santa en nuestros pueblos y ciudades es un acontecimiento vivencial, pero ¿qué es lo que se vive?, ¿esa devoción o sentimientos de nazarenos o público llevan a algún compromiso o sólo son efímeras evasivas sin sentido? ¿transmiten las cofradías valores cristianos a una sociedad que sólo se rige por la cultura del "pret a porter" o sólo son formas tradicionales, pero anacrónicas?... A mí me inquietan estas preguntas que hago en voz alta y desearía pensar que carecen de sentido y que verdaderamente la mayoría de los cofrades con su testimonio personal y comunitario ayudan a hacer de la Semana Santa una celebración plena de sentido cristiano.

Entiendo que los cofrades tienen el gran privilegio de estar muy cerca del pueblo, de su religiosidad sencilla, pero sincera y en ese sentido son -como ya he repetido en muchas ocasiones- como una avanzadilla de la Iglesia en la Nueva Evangelización propugnada por su jerarquía en los umbrales del Jubileo Extraordinario con motivo del 2.000 aniversario del Nacimiento de Cristo. Y hay que ser consecuentes sobre todo en el testimonio diario de vida en el trabajo y en la hermandad. Sólo así tiene sentido realizar una estación de penitencia como manifestación pública de fe, sólo así tienen sentido unas formas estéticas que se sienten auténticas y no sólo aceptadas por tradición...Sólo así tiene sentido "vivir la Semana santa" porque esa vida la contagias al pueblo que vibra con sus ideas plurales, contradictorias... pero que siente que ahí hay algo más que formas...que el ser cofrade es, sobre todo, ser cristiano...y que eso no consiste en saber mucho de cofradías, o beber en bares cofrades, o tener todos los videos o cintas de cassettes de marchas...Es mucho más, que cuesta, pero que tiene mucho sentido... y no sólo para los cofrades.

Carlos José Romero Mensaque

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque