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         Temas de opinión sobre la Religiosidad popular y las Hermandades.


Hacia unas nuevas Hermandadesacia unas "Nuevas" Hermandades.

No puede ocultarse el progresivo avance de las hermandades y cofradías en sus planteamientos formativos, de caridad y cultos con una conciencia cada vez más nítida de que son comunidades cristianas, forman parte activa de la Iglesia y detentan una responsabilidad inexcusable en la pastoral de la religiosidad popular. Los cofrades que hace más de veinte años planteábamos estas cuestiones entre la incomprensión y suspicacias de la inmensa mayoría de las hermandades, no podemos sino sentirnos moderadamente satisfechos y esperanzados ante el futuro inmediato.

Es significativo constatar que las nuevas generaciones de cofrades siguen con esa inquietud contagiosa por acercarse con frecuencia a la hermandad, especialmente en las vísperas de Semana Santa, por participar en sus cultos y vivir de cerca el ambiente cotidiano de la cofradía, pero lo que resulta novedoso es que estos jóvenes no sólo van a la hermandad, sino que se sienten motivados para hacer de ésta un ámbito donde poder cultivar su fe y sus inquietudes a través de la organización de sendos ciclos de formación y la puesta en marcha de campañas de solidaridad con los más desfavorecidos.

Ciertamente no faltan críticas hacia esta orientación de las hermandades, pretextando que se están desnaturalizando sus fines u objetivos ni actitudes opositoras a las juntas de oficiales que las promueven o permiten. Independientemente que pueda existir una nostalgia de tiempos pasados o una pérdida progresiva de influencias de determinados sectores de cofrades "de toda la vida", lo que se plantea es la concepción misma de Hermandad. Es decir, ¿es posible hoy en día pensar en nuestras hermandades simplemente como una asociaciones de culto y procesión que integran en la Cuaresma y Semana Santa a miles de hermanos y el resto del año se convierte simplemente en un lugar de convivencia de unos pocos sin ninguna actividad concreta que no sea rutinaria...?

En el caso que más conozco, que es Sevilla, se ha creado una dinámica muy generalizada que posibilita la integración activa de los hermanos , motivando su participación en las diversas actividades que la Hermandad organiza a lo largo del año y que cada vez son planificadas con un mayor rigor y todo ello en función de unos criterios bien definidos. Pocas son las juntas de gobierno que se limitan a iniciativas de adquisición o mejora de los enseres de culto o procesionales. Se trata de una apuesta fuerte de los nuevos dirigentes en pro de una mayor apertura a la Iglesia y a la sociedad y, sobre todo, a las necesidades e inquietudes de los cofrades no ya por el hecho de una devoción o gusto estético, sino implicadoras de una mayor calidad de su vida como personas y creyentes.

Una iniciativa así supone toda una estructura que posibilita una nueva visión de las hermandades como comunidades de fe y vida, más transparentes y cercanas, que mantienen históricas tradiciones y formas estéticas, pero que muestran todo un fondo cargado de sentido a lo que aparentemente es sólo sentimiento y emoción. Pero todo ello requiere principalmente la comprensión y la decidida voluntad de los hermanos de cada hermandad ya que sin ellos continúan en la misma disposición pasiva que hasta ahora –en un porcentaje ciertamente elevado por lo general- todas estas iniciativas no dejarán de seguir siendo minoritarias.

Aquí está –pienso- el quid de la cuestión. Corremos el riesgo evidente de convertir la necesaria renovación de las hermandades en una nueva cuestión de la "superestructura dirigente", es decir de los miembros de la junta de gobierno y los cofrades más allegados-, ciertamente con una actitud más abierta a la sociedad, más eclesial y participativa, con una concepción de lo cofrade ajena a la consideración de la hermandad como patrimonio personal o familiar, pero que no puede dejar de percibirse por muchos como una nueva "moda", con su propia "tradición".

Sí, con su propia "tradición" con sus formas pues puede pensarse que de lo que se trata es de sustituir cuestiones como esas tertulias intranscendentes en torno a un "pescaíto frito"... o darle vueltas y más vueltas a los altares de culto para buscar una innovación estética digna de ser admirada por el núcleo de entendidos "capillitas" ...por otras "tradiciones" o "formas" como las interminables mesas-coloquio sobre el sentido de la Hermandad como comunidad eclesial, los boletines densos de textos formativos que apenas son leídos...que en el fondo –como antes- apenas interesan a unos pocos hermanos mientras que la gran mayoría siguen pensando que el pertenecer a esa hermandad sólo implica tenerle devoción a las imágenes titulares y salir de nazarenos.

Como ya he repetido en otras muchas ocasiones, es preciso que los cofrades descubran , desde su propia idiosincrasia, lo que significa hoy en día una Hermandad para ellos y para el pueblo que les rodea, enmarcados en una Iglesia que quiere ser testimonio fidedigno de Cristo. No se trata de inventar nuevas fórmulas que sólo se queden en una "moda", sino de darle un sentido de vida, fe y solidaridad a una religiosidad que el pueblo siempre ha percibido como una presencia acogedora, cercana, misteriosamente profunda de Cristo y su Madre Bendita.

 Carlos José Romero Mensaque

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque