Volver al menú de Temas de OpiniónTemas de opinión sobre la Religiosidad popular y las Hermandades.

         Temas de opinión sobre la Religiosidad popular y las Hermandades.


La Necesaria integración de la Juventud en las Hermandades.a Necesaria integración de la Juventud en las Hermandades.

 

 

1.- El concepto de Hermandad.

 

2.- ¿Por qué se integra un joven en la Hermandad?.

 

3.- ¿Con qué se encuentra el joven cuando entra?. ¿Qué tipos de Hermandades existen?. 

 

4.- ¿Cómo se integra?.

 

5.- ¿Qué es y para qué sirve un Grupo Joven?.

 

6.- ¿Qué se puede hacer en un Grupo Joven?.

 

7.- Epílogo

El Rosario en Sevilla

Mucho se habla y discute en los ámbitos cofrades sobre el papel de la juventud en las hermandades, pero pienso sinceramente que todavía hay mucho y bueno por hacer. Lo que sigue es un análisis sobre el tema, fruto de mi propia experiencia en la coordinación de grupos jóvenes. No se ha pretendido en modo alguno sentar cátedra ni definir actuaciones, pero sí abrir caminos y crear actitudes entre los propios jóvenes y los oficiales responsables de su formación y actividades.

Hoy por hoy los jóvenes constituyen la gran apuesta de las hermandades de cara a su propio ser como tales en el futuro. En este sentido, los grupos jóvenes son elementos esenciales de integración y formación de las nuevas generaciones de hermanos.

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Ir al inicio de esta página1.- El concepto de Hermandad

Difícilmente podremos hablar de la integración de los jóvenes en las hermandades si no nos preguntamos en primer lugar qué es para nosotros una Hermandad, para qué sirve. Porque no es igual concebir a una Hermandad como una asociación, una peña o una comunidad e incluso preguntar si es un lugar, unas imágenes o unas personas concretas unidas por un fin común. Y más aún, si hay que ubicarla en el marco de las tradiciones culturales exclusivamente o tiene un claro matiz religioso y cristiano.

En función del concepto, se establecerán en una Hermandad una serie de prioridades respecto a las muy diversas finalidades que tiene una Hermandad y que, en resumen, podrían ser estas:

  • Cuidado de las imágenes, pasos y enseres patrimoniales.

  • Celebración cultos solemnes en Cuaresma y un cierto mantenimiento cultual el resto del año.

  • Organización de la salida procesional en Semana Santa.

  • Atención a los hermanos y vecinos que pasen algún tipo de necesidad.

  • Celebración de actos de formación para todos los hermanos, convivencias, catequesis infantil.

  • Empeño en conseguir vivir una verdadera fraternidad, creando un clima de confianza y apertura que posibilite una verdadera comunicación y convivencia todos los días del año.

Pienso que si realmente se busca una autenticidad y el ser consecuente con lo que cristianamente significa una Hermandad, ésta debe ser una Comunidad, es decir, unas personas unidas por una misma fe, que en virtud de ella tratan de vivir comprometidamente el Evangelio, sintiéndose hermanos entre ellos y dando testimonio de su amor y de su fe a los demás. Una Hermandad, además, tiene la grave responsabilidad de integrar y darle un sentido cristiano a la religiosidad del pueblo, procurando que la devoción a una imagen lleve de verdad a la persona a Aquel a quien representa. Desde su fundación allá en la Plena Edad Media, la Hermandad ha sido la comunidad casi natural del creyente, en la que sentía por vez primera la realidad de Dios. El pueblo siente como suyas a las hermandades y éstas no pueden desentenderse de él y actuar para ellas solas, sino ser medio eficaz de evangelización de la sociedad. Esa es su misión, para eso las creó el pueblo y hoy más que nunca ese pueblo las necesita como testimonio de fe y esperanza.

Si una Hermandad no es capaz de ofrecer hoy al joven o al adulto una comunidad de acogida fraterna para sentirse más promocionado como persona o para compartir su fe y llevarla a la vida. En definitiva, si una Hermandad no puede ayudar al hermano como persona y como creyente, no sirve para nada.

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Ir al inicio de esta página2. ¿Por qué se integra un joven en la Hermandad?.

Existen varias causas principales, entre las que destacan la tradición familiar, devoción hacia las imágenes, amistad con algunos hermanos o, simplemente, la curiosidad porque la Semana Santa ejerce un poderoso influjo en el joven y le gusta participar en su celebración. En Sevilla, cada vez más jóvenes ingresan en una Hermandad por el ambiente que allí se respira entre los que forman la Juventud y es que cada vez más la persona necesita comunicarse, pero de verdad con los demás, compartir sus inquietudes, sentirse querido y respetado por lo que es y no simplemente vivir superficialmente en una dinámica de "movidas" semanales que terminan en soledades profundas y en crisis personales de difícil solución.

En definitiva, que el joven entra en una Hermandad con unas inquietudes o razones no muy pensadas, pero con unas ganas enormes de sentirse integrado allí, conocer nuevas personas con las que poder hacer amistad, sentirse útil haciendo actividades que le gustan y también buscando un nuevo sentido a su fe y compromiso cristiano (aunque muchas veces no lo llame así) porque no lo conoce habitualmente en el ambiente en que se mueve. Toda razón es buena para el que se integra en una Hermandad y también debe serlo para la propia Hermandad...

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Ir al inicio de esta página3. ¿Con qué se encuentra el joven cuando entra?. ¿Qué tipos de hermandades existen?.

Evidentemente, dependerá de las actividades que en ellas predominen. Así pues, nos encontraremos con la Hermandad tradicional, normalmente muy cerrada, en donde todo está muy bien organizado por los mismos desde hace mucho tiempo y hay que adecuarse a lo que hay, si se quiere uno integrar. Suelen ser más bien cofradías que hermandades, más bien instituciones que hermandades donde es más importante la corporación como elemento físico, sus imágenes, Reglas.. que los hermanos. Y en función de ello desarrolla su vida.

Existen otras hermandades, también de larga tradición, pero que abren algunas puertas a la Juventud, porque la necesita apara desarrollar sus actividades al darse cuenta de que la Hermandad es algo más que una cofradía, a lo mejor en un principio sólo por motivos utilitaristas: Costaleros, acólitos, bandas... No obstante, no hay mucho dinamismo en pro de integrar al hermano, sino que se conforma con los que vengan y trabajar con ellos en los aspectos tradicionales, sin demasiadas novedades, muchas veces por qué no saben qué hacer para que se les llene la casa de hermandad.

Y, por último, la Hermandad más abierta a la Iglesia y a la juventud al concebir ésta de una manera menos tradicional y más en contacto con la parroquia y con las necesidades del pueblo, estableciendo actividades en el ámbito de la formación y la caridad, no descuidando los aspectos cofrades, pero subordinándolos a una concepción de Hermandad como Comunidad Cristiana que no espera a sus hermanos, sino que sale a su encuentro y se preocupa por ellos. Es una Hermandad joven, normalmente nacida de una inquietud de personas jóvenes y que es abierta y carece de élites que se perpetúan.

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Ir al inicio de esta página4. ¿Cómo se integra?

Lógicamente, va a depender mucho del tipo de Hermandad en el que quiera hacerlo, pero también de la propia personalidad del joven, de su carácter, porque a veces en las hermandades, por muy abiertas que sean, no existen personas que sepan recibir y hacer participar a los jóvenes, preocuparse por ellos, interesarse personalmente por cada uno y los jóvenes más retraídos o con problemas de comunicación tienden a abandonar, lo que supone un fracaso por cuanto precisamente lo que necesitan urgentemente los jóvenes de hoy es comunicarse, sentirse seguros, encontrar testimonios de solidaridad. No obstante, se dan también los casos, muy frecuentes, de jóvenes que sólo buscan en su hermandad la posibilidad de salir de nazarenos y no se preocupan conscientemente de nada más.

Pero según el tipo de Hermandad, así serán las puertas de integración a la Juventud. En las cofradías más cerradas, al joven no le queda otra salida de asimilarse a lo que hay y a todo lo más que puede llegar es a echarles una mano a los hermanos de la Junta a la hora de preparar los pasos. En una Hermandad así es difícil crear un Grupo Joven y si se logra, no tendrá normalmente más actividades que las propias de la Semana Santa. Por supuesto, la mujer es prácticamente imposible que tenga un sitio en una Juventud así ya que la propia Hermandad le cierra las puertas.

En los otros dos tipos de hermandades, la integración del joven se llevará a cabo a través del propio Grupo Joven que goza de cierta autonomía, aunque la Junta de Gobierno suele nombrar un diputado responsable. El mayor o menor éxito de la integración del joven depende ya en gran medida de los propios jóvenes.

Pero la cuestión de la integración no acaba con la creación de un Grupo Joven, sino que plantea una cuestión general de más honda importancia: ¿Integran de verdad la Hermandad a los hermanos?. Si se concibe la Hermandad como una comunidad, está claro que ha de poner los medios para que cada hermano pueda encontrar su sitio en la Hermandad. Porque cuando un joven ha cumplido ya los 20 o los 30 años y no puede continuar en el Grupo Joven. ¿Se habilita alguna actividad permanente que no sea la simple tertulia, asistir a los cultos, salir de nazareno?. ¿Es que el joven sólo se integra en la Hermandad para estar unos años en el Grupo Joven, o todo lo más, entrar en la junta de gobierno, si hay vacantes?

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Ir al inicio de esta página5. ¿Qué es y para qué sirve un Grupo Joven?

En primer lugar, pienso que el Grupo Joven debe ser permanentemente el motor de renovación de la Hermandad, el indicativo de que sabe estar acorde con los tiempos. Su función principal es integrar a los hermanos en la Hermandad. El Grupo Joven debe tener conciencia de Hermandad y sentirse como tal entre todos sus integrantes y respecto a la Hermandad. Tiene que intentar crear estructuras de verdadera comunidad mediante una buena comunicación y amistad entre sus miembros y una comunidad cristiana a través de una formación básica y una celebración de la fe a través de la eucaristía y convivencias. En definitiva, se debe crear un clima de acogida, apertura, libertad, confianza, como un medio de integración real para la promoción de la persona y de concienciación de que la fe es un camino asumido como parte integrante de la vida, que es todo un sistema estructural que da sentido.

Es importantísimo que todo joven se sienta unido a su grupo y éste le dé confianza. No se pueden hacer distinciones entre ellos ni limitar su entrada en el Grupo Joven. En este sentido, es muy importante que sean mixtos, hombres y mujeres porque una de las asignaturas pendientes de muchas hermandades es la integración efectiva de la mujer en su vida. El Grupo Joven debe no sólo admitirlas, sino fomentar su incorporación en la seguridad absoluta de que va a ser un elemento de apertura de nuestras hermandades, que las va a despojar del excesivo capillismo que tienen y las va a constituir definitivamente en unas sociedades abiertas a la sociedad. Las hermandades no son, como muchas veces parecen, poco menos que peñas de hombres, porque lo cofrade "es cosa de hombres".

El Grupo Joven debe tener una amplia autonomía y la Junta de gobierno debe facilitársela y crear un cauce abierto de comunicación, con un responsable específico. Hay un tema que ya en Sevilla apenas se discute y que es el de establecer unos cargos directivos en el Grupo Joven. Mi experiencia en este sentido ha sido negativa porque a la larga, como el grupo no esté muy consolidado en cuanto a amistad y confianza, es raíz de posibles tensiones y, de alguna manera, se está creando algo tremendamente nefasto en las hermandades: La competitividad. Si el joven observa que en su Hermandad puede haber ciertas pugnas por determinados cargos porque se ha creado una dinámica de prestigio absurda, lo va a transmitir a su nivel. Se crea además un cierto paralelismo con la propia junta de gobierno. Yo pienso que, si lo que se pretende es crear un clima de comunidad abierta y cristiana, cuantas menos burocracias, mejor. Todos deben ser y sentirse iguales y con un simple coordinador y un diputado delegado de la Junta debe ser suficiente. Todos deben sentirse responsables de su Grupo Joven.

El Grupo Joven no es que deba asimilarse a la Hermandad, sino que la Hermandad, su Junta, debe ser y sentirse siempre joven, inquieta, cristiana. De hecho, en muchos casos, el Grupo Joven ha posibilitado abrir nuevos cauces en una Hermandad, por ejemplo, ciclos de Formación o Bolsas de Caridad

El Grupo Joven tiene que estar abierto siempre a la Hermandad y a todos sus jóvenes, no conformándose con los que vienen a una primera convocatoria. Tiene que estar permanentemente abierto. Debe constituirse en un auténtico polo de atracción para la juventud y a veces no importa organizar "actos menores" si con ello se puede integrar a más personas, al menos para una primera convocatoria.

El caso de hermanos jóvenes de alguna Hermandad, que se limitan a salir de nazarenos, pero que se declaran abiertamente ateos, agnósticos o simplemente que "pasan" de la religión y los curas es una grave responsabilidad de la Juventud de esa hermandad porque, a lo mejor, no se ha planteado suficientemente la integración de sus hermanos.

Pero es que, además, los grupos jóvenes no pueden permitirse estar al margen de la crisis generalizada de una juventud en general que cada vez le ve menos sentido a los valores y se margina de una sociedad que no la comprende, aunque sea ella misma la que impide su integración. Sería una hipocresía sentirse jóvenes cristianos y vivir de espaldas a sus propios compañeros de clase o incluso amigos, recluidos en su círculo cristiano.

El joven cofrade no debe ser nunca un bicho raro, ni una elite privilegiada de chaqueta azul. Es un joven más, que por ser cristiano, debiera sentirse más solidario con los que tienen algunos problemas.

También es muy importante sentirse Iglesia con la Iglesia, con los demás grupos juveniles cristianos, con la parroquia. De nada vale ir solo, aunque se tengan actividades propias. Lo básico en el cristiano es la unidad. Creo que es urgente que los jóvenes cristianos sean de verdad evangelizadores, que den testimonio de su fe y de su amor por los demás. Si no, poco valor tienen los grupos jóvenes. Sería una gran hipocresía y un antitestimonio.

Y, por supuesto, tener siempre muy claro que el Grupo Joven no es un fin en sí mismo, sino que, al igual que la Hermandad, son MEDIOS para que el joven encuentre un sentido para su vida y una fe viva y pujante.

Yo creo, finalmente, que los tres grandes peligros que tiene un Grupo Joven, si quiere ser auténtico son:

  • La endogamia: Vivir sólo para ellos y aislarse de la Hermandad, de la Iglesia y de la sociedad.

  • Superficialidad: Tratar sólo de pasos e imágenes y vivir de la rutina.

  • Nulo compromiso individual y social: El individuo no vive una auténtica vida cristiana fuera del Grupo y como grupo no es capaz de preocuparse por los necesitados, marginados...

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Ir al inicio de esta página6. ¿Qué se puede hacer en un Grupo Joven?

La estructuración por edad de un Grupo Joven puede hacerse desde los 14 a los 22-23 años aproximadamente, aunque es conveniente crear dos grupos (si hay bastantes personas) de 14 a l7 y otro de 18 a 23 y aun con actividades comunes, adaptar otras específicas para cada edad.

  • Actos formativos: Convivencias y Retiros (son ocasiones privilegiadas para conocerse mejor y para profundizar en la fe) al menos uno al principio de Curso, otro en Navidad o Cuaresma y otro de fin de Curso. El primero y el último pueden hacerse incluso en varios días), Grupos de Oración (compartir la vida y la fe. Une mucho a los integrantes entre sí y con Cristo), Preparación para la Confirmación o cursos para catequistas (en colaboración con la parroquia), Video-Forum sobre películas o temas de interés, Ciclos de Conferencias...

  • Actos de Apostolado: Creación y dirección de un Grupo Infantil, colaboración con la parroquia en la catequesis de Primera Comunión o Confirmación. Realización de Campañas de Solidaridad o Caridad, acompañamiento de asilos, hospitales... Un compromiso social es muy importante para un Grupo.

  • Actos culturales-deportivos: Visitas culturales, Excursiones, Concursos, pregones, coros, torneos deportivos.

Además de ello, la colaboración con las actividades realizadas por la Hermandad: Secretaría, Mayordomía, Priostía, Bolsa de Caridad... Todo ello requiere una buena organización, contar con un equipo de monitores preparados y, sobretodo, verdaderas ganas de trabajar por algo que todos consideran bueno para ellos porque no sólo los integra en la Hermandad, sino que además les hace felices, les motiva y genera una dinámica en la que, con el tiempo, ellos mismos se sentirán responsables de las generaciones sucesivas de jóvenes.

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Ir al inicio de esta página7. Epílogo

Para finalizar yo diría que hoy la juventud tiene mucho que decir en las hermandades y que hay que hacerlo con un testimonio serio de compromiso por crea r unas verdaderas comunidades cristianas donde se acoja de verdad a las personas como hermanos, se viva una fe ilusionante que llene la vida del hombre y le dé una esperanza y sea un polo de atracción para nuestra sociedad en crisis. Las hermandades tienen que integrar a la Juventud porque les va en ello su futuro y vosotros tenéis que ir forjando esa responsabilidad siendo y sintiéndose de verdad ya Hermandad entre vosotros.

 Carlos José Romero Mensaque

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© El Rosario en Sevilla 2004. - Carlos J. Romero Mensaque